viernes, 27 de enero de 2012

RUMORES GEOMÉTRICOS (Cuento matemático)


Publicado en www.ficticia.com en Puerto Libre, sección de embarcaderos bajo el pseudónimo de Berry

29 de Mayo de 2001 a las 15:38
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Dicen que A y B sostuvieron una relación tangencial e intersecaron sus segmentos correspondientes. Tal vez ocurrió cuando trabajaban en la comprobación de aquel teorema de los cuerpos horizontales y paralelos. Claro que nadie puede asegurarlo, pero B desapareció al poco tiempo y A nunca ha podido explicar lo de aquel cateto que le encontraron adyacente a la hipotenusa y que dió como resultado la aparición de C.


No se sabe todavía el nombre que le van a poner a C, pero literalmente hablando, los rumores han crecido exponencialmente y aunque los ángulos de opinión son muy diversos, algunos (sobre todo los más agudos y los obtusos) le han hecho ganar el mote de el "Corolario"... por aquello de su sospechosa semejanza con B, lo cual, toda proporción guardada y en estricto apego a la razón, no deja de tener cierta congruencia. Lo que sí es cierto es que A, cansada de tanto chismorreo, ha decidido permutarse de la geometría al algebra. Piensa que allá podrá iniciar una vida más tranquila. Esperemos que los miembros de las ecuaciones que por ahí tendrá que encontrar no le malogren su objetivo (con aquella fama que tienen de que a la menor provocación se elevan a su máxima expresión...).


Al principio A se sintió un poco deslumbrada por el encanto natural de X y por su atrevimiento refinado que nunca llegaba al descaro total. Pero muy pronto se dio cuenta de era igual que todos los miembros de la ecuación donde había encontrado hospedaje y que, como todos, solamente pensaba en "eso".
No perdía ocasión para molestarla (siempre de una manera reservada, claro, pero asegurándose de que alguien pudiera escucharlos). Comenzó a hacerle todo tipo de insinuaciones: Que si conozco un buen lugar fuera del polinomio donde podríamos factorizarnos sin ningún compromiso...

Que si me gustas para que formemos un binomio cuadrado perfecto...
Que si conozco procedimientos matemáticos para que nuestra relación no de como resultado ningún producto notable...
Que si...

Pero el verdadero problema de la historia no fue ese, pues en el fondo, aunque un tanto desencantada de X, a A le agradaba sentirse asediada por él y hasta llegaba a disfrutar sus ocurrentes proposiciones. Sin embargo había en X algo que no acababa de gustarle. Un día cuando pasaba cerca de un paréntesis que por accidente había quedado abierto, pudo despejar la incognita de X y la relación terminó de una manera radical: Se enteró de que X sólo la utilizaba para mantener su imagen ante la comunidad algebraica; la verdad era que le habían tenido que extraer la raíz y desde entonces sólo podía realizar funciones inversas, además de que mantenía escondidamente relaciones con Y (de quien finalmente se supo, era incondicionalmente recíproco).
Berry

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