jueves, 23 de febrero de 2012

COSAS DE HOMBRES...

Publicado por Sergio Rodríguez Alvarado en www.ficticia.com en la sección de Embarcaderos bajo el pseudónimo de Berry

9 de Junio de 2001 a las 21:20
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Don Matías era un hombre respetado. Pero no murió como don Pantaleón, en su cama y con todas las asistencias cristianas.


Yo he visto morir a mucha gente. La mayoría de viejos, pero otros no.
Don Matías no se murió de viejo. Apenas andaría por los cincuenta y tantos.

Le gustaban mucho las guayaberas blancas y pasearse los domingos por la plaza para saludar a la gente, porque era muy saludador él. Y como era el comisariado ejidal pues todo mundo le contestaba el saludo prontamente.

Así y todo, se tuvo que morir.
Los balazos los recibió por la espalda. Pero no fue una traición. Lo que pasa es que se acobardó a la hora de la hora y quiso correr justo al momento de los disparos.
No fué una traición, fue cosa de hombres, pues.

Cayó boca abajo y el sombrero por un lado. Uno de esos caros que por aquí no se venden. Todavía lo traía adornado con los listones que había quitado de las trenzas de Micaela.

No era tan viejo don Matías, y a decir de las mujeres del pueblo todavía era un buen partido. Sobre todo ahora que andaba metido en eso de la política.

Lo enterraron sin llantos porque no tenía familia, y como no creía mucho en Dios --además de que el cura viene al pueblo sólo dos veces al mes-- pues hubo que echarle tierra sin consagrar.

Como quiera, era gente del pueblo y todos lo recuerdan todavía con respeto.

Micaela ha cambiado mucho desde entonces. Ahora se le ve como más mujer de su casa, como más aseñorada. Sigue igual de bonita, claro, pero ya no se ríe cuando la miran los hombres, ni les devuelve la mirada.

Debe haber sufrido por don Matías pero no lloró por él.
Tampoco ha vuelto a amarrarse listones aunque todavía, a veces, se hace trenzas.

Es inteligente la Micaela, además de bonita...
Sabe que yo también soy un hombre respetable y que ya no podría perdonarla si volviera a poner mi honor en boca de la gente.

Berry


miércoles, 8 de febrero de 2012

VEN A MÍ...

...Dedicado a mi esposa Marytriny en la ciudad de Querétaro el 18 de julio del 2001:


Ven a mí que la noche joven es todavía,
ven a mí que estoy lleno de ansiedad y pasión.

Ven a mí mientras dure la embriaguez que me invita
a fundirme en tus brazos y a entregarte mi amor.

Ven a mí que mañana puede ser que no existas,
ven a mí que mañana puedo no existir yo.

Ven a mí que no existe nada más que este día
para darnos un poco de ternura y calor.

Ven a mí que esta historia cambiará cualquier día
y mañana quien sabe donde estemos tu y yo.

Ven a mí, ven ahora,
disfrutemos la vida...

Y dejemos el resto
en las manos de Dios.